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¿Qué tenían esos plásticos negros?

Cada día los echo más de menos, tanto en su uso como en su magia. Los vinilos desaparecen paulatinamente, y cada vez a mayor velocidad, de las cabinas de las discotecas y de la vida misma de los DJs. Esos plásticos redondos y negros con los que yo me crié musicalmente, han ido cayendo en el más profundo pozo del olvido, con todos los efectos colaterales que ello ha ido causando en los últi mos años (incorporación de algunas tecnologías simplonas que facilitan a cualquiera acceder a una cabina, y pérdida de romanticismo y estética de la misma, desde mi punto de vista).

“Los vinilos han ido cayendo en el pozo del olvido"

Hace un par de meses, vi una entrevista de Wally López en la que hacía unos comentarios que comparto al 100% con él. Es como si hubiese reproducido mi propio pensamiento. “Ahora es todo muy diferente”, decía, “aquel ritual de irte a la tienda a mirar vinilos, conseguir copias exclusivas, y moverte tanto para conseguir un disco, se echa mucho de menos. Eso ya no existe, lo tienes todo en formato digital, y esto también facilita mucho el que se meta mucha gente a esta profesión”. Tan cierto, que me alivió saber que yo no soy el único loco que añora el vinilo con locura, sino que también lo recuerda con cierta nostalgia uno de los mejores DJs que existen ahora mismo. Yo me siento, irremediablemente, en un romántico del vinilo.

“Ya no existe ese ritual de irte a la tienda a buscar vinilos exclusivos, todo está en formato digital"
Solamente los que vivimos durante unos años esa etapa de los vinilos, sabemos lo que se siente y cómo se le recuerda. Recuerdo aquella magia de comprar un disco de, por ejemplo, cuatro cortes, y estar durante meses poniendo uno de ellos. Pero de pronto, un día, te da por probar con otro corte, que casi ni conoces, y... voilá! ¡Vaya temazo que tengo aquí, y ni me había fijado! Estas pequeñas tonterías, así como las de quedarse observando la aguja surcar aquel plástico hacia su interior, guardarlos en su portada al terminar de sonar (la mitad de las veces me confundía, y la guardaba en otra), o las de demostrar que realmente tienes el suficiente oído como para saber ponerlas a la misma velocidad (cosa que no ocurre hoy en día, porque compras una controladora que te lo hace todo y ya eres Dios), se echan mucho de menos. Yo estuve un par de meses pinchando con una traktor S4 conectada al portátil, pero no era lo mío, craso error por mi parte, que logré enmendar cuando me negué a seguir utilizándolo, y volví al sistema de reproductores de CD Pioneer, que es lo que más se acerca al querido vinilo. Aún así, a día de hoy me sigo preguntando: ¿Qué es lo que tenían esos plásticos negros para enamorar tanto? .
“Yo estuve un par de meses pinchando con una traktor S4 conectada al portátil, pero no era lo mío, craso error por mi parte, que logré enmendar cuando me negué a seguir utilizándolo"